En las artes visuales, los artistas como Marina García Burgos están siempre en pos de nuevas formas de representar. Es decir, de presentar de nuevo y a través de métodos materiales, lo que es conocido. Un árbol o un bosque tal vez no sean presencias cotidianas, pero sí resultan familiares para personas en el Perú del siglo XXI. Es por la fotografía, que lo son en la actualidad. Esa misma familiaridad puede, sin embargo, anularlas, por su reproducción constante. Hasta que la creación artística las toma entre manos y las retorna como imágenes, re-interpretadas, para hacer que sean vistas.
Marina García Burgos propone una visión a modo de crítica de representaciones de la naturaleza. Sus
composiciones contrastantes son un comentario a un estado de cosas que se quiere ignorar. Se perfilan como ensamblajes de imagen y plano de color sintético, o como sobreimpresiones y yuxtaposiciones que producen paisajes ensombrecidos. Se atomizan y dispersan en polípticos irregulares, como patente amenaza de destrucción. La desaparición de un mundo queda, finalmente, encuadrada en dispositivos lumínicos.
Esta exposición es una ruptura sutil y una advertencia sin violencia.

Jorge Villacorta. Curador, 2025

 

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